Archivos para noviembre, 2010

Mudanza

Publicado: 29 noviembre, 2010 en Sin categoría

Este sitio es una bosta… me fui a

http://debajoalejandra.blogspot.com/

Carta a Sèvres – María Negroni

Publicado: 26 noviembre, 2010 en Books
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“…Ahora que llueve, que irrumpen las voces

de la noche, el vientre de la noche, la inspiración azul.

Que todo se derrumba al fondo de sí mismo, los héroes huyen,

el silencio brama, lo cerrado es abierto, la parte el todo,

lo ambiguo ambiguo. Que me pierdo en ciudades que aún no he sido,

azorada de lo que existe sin ninguna razón, sin reclamar

un sentido, y es vasto y múltiple y vacío como un poema

que le habla a Dios. Que estas líneas al filo de mi cuerpo

consuman por fin lo inexistente y su alegría, este elusivo

interregno que soy, ese jardín ilegible donde la dama deshonesta

escribe en su rincón de sombras. Y todo sucede tan lento,

el temor y la tensión, ese futuro perdido como una pena,

el deseo que hace tanto es una enfermedad, todo ocurre

como si lo hubiera traido un visitante, una parte de mi

más grande que yo, la que tiene un sueño incumplido pero la idea

se le escapa, como una promesa. Y está bien así, todo

debe aprender a perder, a volver al reino de lo desconocido

incluso el amor más durable, el que se ignora a si mismo.

Ahora que los cantos no importan, o importan en la medida

en que fracasan (pues la belleza se revela -sólo-

en aquello que se quiebra), que me he quedado sola,

sola en la casa ciega, yo, la novia sensual de la penumbra,

y alguien susurra a mi oido el arte de limpiar el jardín…”

 

Poema – Susana Thenon

Publicado: 25 noviembre, 2010 en Books
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“Yo creo en las Noches”
R. M. Rilke


Ayer tarde pensé que ningún jardín justifica
el amor que se ahoga desaforadamente en mi boca
y que ninguna piedra de color, ningún juego,
ninguna tarde con más sol que de costumbre
alcanza a formar la sílaba,
el susurro esperado como un bálsamo,
noche y noche.
Ningún significado, ningún equilibrio, nada existe
cuando el no, el adiós,
el minuto recién muerto, irreparable,
se levantan inesperadamente y enceguecen
hasta morirnos en todo el cuerpo, infinitos.
Como un hambre, como una sonrisa, pienso,
debe ser la soledad
puesto que así nos engaña y entra
y así la sorprendemos una tarde
reclinada sobre nosotros.
Como una mano, como un rincón sencillo
y umbroso
debería ser el amor
para tenerlo cerca y no desconocerlo
cada vez que nos invade la sangre.
No hay silencio ni canción que justifiquen
esta muerte lentísima,
este asesinato que nadie condena.
No hay liturgia ni fuego ni exorcismo
para detener el fracaso risible
de los idiomas que conocemos.
La verdad es que me ahogo sin pena,
por lo menos he resistido al engaño:
no participé de la fiesta suave, ni del aire cómplice,
ni de la noche a medias.
Muerdo todavía y aunque poco se puede ya,
mi sonrisa guarda un amor que asustaría a dios.

Carta Virginia Woolf a Leonard Woolf

Publicado: 24 noviembre, 2010 en Books
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28 de Marzo de 1941

Querido,

estoy segura de que, de nuevo, me vuelvo loca. Creo que no puedo superar otra de aquellas terribles temporadas. No voy a curarme en esta ocasión. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor. Tu me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todo momento todo lo que uno puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte… todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tu. No queda nada en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

Cantora Nocturna – Alejandra Pizarnik

Publicado: 19 noviembre, 2010 en Books
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    Joe, macht die Musik von damals nacht…

     

    La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

    a Olga Orozco

Viejo Niño – Reinaldo Arenas

Publicado: 17 noviembre, 2010 en Books
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Yo soy ese niño de cara redonda y sucia
que en cada esquina los molesta con su
“can you spend one quarter?”
Yo soy ese niño de cara sucia
– sin duda inoportuno –
que de lejos contempla los carruajes
donde otros niños emiten risas y saltos considerables.
Yo soy ese niño desagradable
– sin duda inoportuno –
de cara redonda y sucia que ante los grandes faroles
o bajo las grandes damas iluminadas
o ante las niñas que parecen levitar
proyecta el insulto de su cara redonda y sucia.
Yo soy ese niño hosco, mas bien gris
que envuelto en lamentables combinaciones
pone una nota oscura sobre la nieve
o sobre el césped tan cuidadosamente recortado
que nadie sino yo, porque no pago multas, se atreve a pisotear.
Yo soy ese airado y solo niño de siempre
que os lanza el insulto del airado niño de siempre
y os advierte: si hipócritamente me acariciáis la cabeza
aprovecharé la ocasión para levantarles la cartera.
Yo soy ese niño de siempre
ante el panorama del inminente espanto.
Ese niño, ese niño,
ese niño que corrompe el poema con su nota naturalista.
Ese niño, ese niño
ese niño que iimpone arduos y aburridos ensayos,
y hasta novelas, aun más aburridas, sobre “los bajos fondos”.
Ese niño, ese niño,
ese niño de cara airada y sucia que impune arduas y siniestras revoluciones
para luego seguir con su cara aun más airada y sucia.
ese niño, ese niño,
ese niño ante el panorama siempre inminente
(sólo inminente)
del inminente espanto, de la inminente lepra, del inminente piojo,
del delito o del crimen inminentes.
Yo soy ese niño repulsivo que improvisa una cama,
con cartones viejos y espera, seguro, que venga usted a hacerle compañía.

New York, Octubre de 1983

Despedida – Ingeborg Bachman

Publicado: 17 noviembre, 2010 en Books
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La carne, que envejeció muy bien conmigo,
la mano rugosa, que sostuvo fresca la mía,
ha de quedarse sobre el pálido muslo,
rejuvenecerse la carne, por un instante,
para que así venga más rápido el derrumbe en ella,
rápido llegan las arrugas, casi sanas,
y todo sobre la rígida musculatura.
No ser amada. El dolor podría ser aún
mayor, Se siente muy bien, toca a la puerta.
Pero la carne, con su línea abierta en la rodilla,
las arrugadas manos, todo ello sobrevino de noche,
el curtido omóplato, donde ya no crece ningún verde,
donde alguna vez se mantuvo oculto un rostro.
Avejentada en cien años, en un solo día,
El confiado animal fue llevado bajo latigazos
a su armonía preestablecida.

(Sin título)

Observad, amigos ¡acaso no lo veis!
que no lo he sobrevivido ni menos resistido, no lo veis,
que voy hacia adentro, que
para aquél de ahí yo voy hablando por dentro, que
me repliego y desdeño
mi cabello, que embolso mis manos
retiro mi palabra, no lo veis,
observad,
que me marcho, que voy
cayendo,
que me entrego,
y grito, porque los locos
buscan tanteando a sus protectores, como
yo a mi guarda.